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¿Estás realizando tus sueños o acabando con ellos?

Sabes lo que quieres y cómo conseguirlo. Ya sea en el estudio, el trabajo, el amor o en tus
aspiraciones personales, te trazas una meta y vas a ella con paso seguro. De hecho,
ya has avanzado bastante en el camino hacia tus sueños.

¿Sabes qué es lo próximo en tu agenda? Revaluar tus metas. Y es que a veces estamos tan enfocadas en el blanco que, como una flecha que vuela directo a su objetivo, somos incapaces de ver que quizás estos han cambiado, que debemos hacer ajustes o incluso tomar otro rumbo. De no hacerlo, podríamos encontrarnos en la misma posición de Bernarda, de 27 años:

“Después de varios años de trabajar para una empresa prácticamente los siete días de la semana, al fin llegó mi recompensa: recibí un importante ascenso. Sólo que después de la emoción me di cuenta de que esa promoción me sacaba justo del área que me gusta. Como supervisora estaría en un plano puramente administrativo. ¿Por qué no me di cuenta antes?”.

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¿Qué significan mis sueños?
 

Bernarda estaba tan enfocada en la meta que no tomó conciencia de cómo, con el tiempo, sus circunstancias y aspiraciones fueron cambiando. Día a día seguía invirtiendo en un sueño que ya no era el original de ella. Esto puede ocurrir no sólo en el plano profesional, sino en todas las áreas de tu vida. Por lo mismo, toca base con tus metas y, si han cambiado, rediséñalas hacia tu nuevo objetivo.

Las preguntas clave

La primera señal de que algo ha cambiado rumbo a la meta, es que, aunque sigues haciendo el esfuerzo, te falta entusiasmo; la realidad es que te sientes agotada física y emocionalmente. Quizás la palabra que mejor te describe es desanimada. Para tomarle el pulso a tus sueños, responde con total honestidad:

– ¿Cómo me siento: entusiasmada, abrumada, estimulada para seguir adelante o atrapada por el deber?
– ¿Siguen siendo estos mis sueños… o acaso son los de otras personas a las que deseo complacer?
– ¿Qué me atrajo inicialmente de esta meta? ¿Me sigue atrayendo de la
misma forma? ¿Por qué sí o no? En otras palabras: ¿Qué ha cambiado?

Antes de pensar en hacer cambios drásticos, determina si te sientes así debido a los retos que enfrentas en el camino. Trabajar, aun por lo que queremos, puede provocar un cansancio momentáneo. Si es así, después de unas “vacaciones” físicas y mentales estarás lista para entrar nuevamente al ruedo con más vitalidad y energía.

Vacaciones necesarias

Pero no te asustes si descubres que tus objetivos han cambiado. Las personas que trabajan en el campo de la aviación saben que un avión no se dirige de frente a su destino sino que va corrigiendo paulatinamente su trayectoria, y haciendo ajustes, durante todo el camino.

Es cierto que al principio quizás te sientas desorientada, sin saber qué hacer o como si hubieras perdido tu norte. ¿Pero acaso prefieres seguir invirtiendo tiempo, esfuerzo y emociones en un sueño que ya no te llena ni te satisface? Modificar tus metas no es señal de fracaso y mucho menos de inconstancia; por el contrario, demuestra que escuchas tu voz interior y que tienes suficiente flexibilidad para ajustar tus objetivos.

Ahora es el momento de tomar un sabático de tus metas. Esto no quiere decir que debes abandonarlo todo sino simplemente que de ahora en adelante te dedicarás a hallar dentro de ti las razones del cambio de tus horizontes y a descubrir qué te haría feliz en esta etapa de tu vida. ¿Prefieres tener como un hobby lo que creías era tu carrera… o convertir tu hobby en tu carrera? ¿Deseas enfocarte en formar una familia… o darle prioridad a tus sueños de viajar?

Esto no siempre es algo que se descubre en un día; hazte de la paciencia necesaria para escuchar tu voz interior. Y para explorar qué te motiva, te entusiasma o inspira. Una buena forma de descubrirlo es llevar un diario con tus ideas. Modifica el plan; mira qué puedes mantener o usar y qué necesitas implementar en el corto, mediano y largo plazo, ya que no siempre es necesario empezar de cero.

Además, la experiencia ganada en cualquier campo nunca se pierde. Lo importante es no seguir por un camino que ya no te motiva. Pero tranquila, porque si desoyes el miedo y escuchas tus sueños, ellos —tarde o temprano— te marcarán el camino.

 
Foto: iStock
 
 
 
 
 
 

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