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11 cosas que solo entenderás si no eres ni delgada ni gordita

¿Qué pasa con todas aquellas mujeres que no son ni flacas ni gordas y no se sienten representadas? 

La realidad de las mujeres “normales” para las mamás, “llenitas” para los que son fans de la delgadez o hasta “perfectas” para quienes son tamaño plus no es fácil. Porque no eres ni de aquel grupo ni del otro. Ni flaca ni gorda. No hay ni tan siquiera un adjetivo cool para ti. Por eso, es que te identificarás con estas 11 situaciones que solo tú (y para ser honesta, yo también) entenderás.

Lo lindo del asunto es que muchísimas mujeres están en tus zapatos. O mejor dicho, en tus pantalones. Mientras para algunas tu fisionomía es fabulosa, para ti es como un dilema.

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1. No te lucen los skinny jeans. Por más estilos que te midas, cortos o largos, blancos o color azul, con unos te ves como si tuvieras libras de más y muchos ni te suben después de los muslos.

2.  Encontrar un bikini que te quede bien. De pronto el panty te queda bien y el top, gigante. O viceversa. Te lo acomodas, pero cuando te miras, te sientes que debes bajar al menos 5 libras. Aquí empieza la frustración. Pero, no desesperes. Ahora hay unos bikinis altos al estilo de los 50 fabulosos. :)

3. El traje de baño completo… te hace lucir con una barriguita. La mayoría no ajusta en el área del abdomen y no puedes esconderla. Por el contrario, como que sale más que con el bikini. ¡Odisea total!

4. El síndrome de Kim Kardashian. No tienes las caderas como ella ni su cinturita, pero si vas a usar un vestido ajustado, necesitas un spanx. El large te queda gigante y no te ajusta. Mientras el medium parecería el perfecto, pero cuando pasan las horas se estira. Y el small ni te entra.

5. No eres 6, pero no eres 8. Aunque de pronto en unas líneas eres talla 10. Pero puedes llegar a comprar un vestido 9 del área junior. ¡Dime si en tu clóset no hay un vestido Xtra Large! ¡Claro! Tú compras diferentes tallas.

6. Tienes pánico a los rollitos. Rehúsas apretarte, pero entonces las camisas holgadas te hacen lucir libras de más que no tienes. Si te aprietas, tienes miedo a sentarte y que se formen esos rollitos en el área del torso, que por más que pongas la mano no puedes ocultarlos.

7. ¡Vives a dieta!  Sí, siempre estás pendiente de qué comer o qué no comer. Tus amigas, algunas muy solidarias, te ayudan mientras otras critican tu estilo de vida. No te preocupes, siempre y cuando comas saludable, todo andará bien. Si realmente necesitas rebajar, busca un nutricionista.

8. Te ves perfecta, pero te sientes “gordita”. Por favor, no lo digas. Y mucho menos a tu novio. Los hombres casi nunca se percatan cuando una mujer aumentó unas libras, pero si tú enfatizas qué área de tu cuerpo está aumentando, puede ser que tu chico lo note. Si te ves perfecta o realmente tienes unas libras de más, no importa. Las gorditas también son sexy.

9. Tienes un ángulo para las fotos. Sí, como los famosos que buscan su “mejor ángulo”, tú posees el tuyo. Si dejas que te fotografíen, por ejemplo, desde la derecha, saldrás regular en la foto. Para ti fea. Pero si te colocas de lado, bajas la barbilla y la foto es tomada desde arriba, ¡bingo! Sales bella.

10. No te atreves a usar el pelo corto. Si lo cortas mucho, alegas que la cara se te ve más redonda y luces libras de más. Pero si lo llevas largo mucho tiempo, te aburres. Atrévete a cortar unas cuantas pulgadas y no te arrepentirás.

11. Prefieres camisas con manga. Para algunos tus brazos son fuertes y sexy. Pero tú consideras que salen gorditos en las fotos, por eso los escondes. Es verano, sal libre sin estrés de cómo te ves, sino de cómo te sientes.

 
Foto: iStock
 
 
 
 
 
 

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