image for QR, la nueva carta de presentación

QR, la nueva carta de presentación

De la misma manera que algunas personas se resisten más que otras a adoptar nuevas tecnologías, hay tecnologías que, por una u otra razón, no se integran con la misma facilidad a algunas sociedades. Ya sea por diferencias culturales, por prejuicios o por falta de capacidades tecnológicas, a veces lo que se asimila de inmediato en un país demora mucho más en otro.

Ese parece ser el caso de los códigos QR (Quick Response Barcodes), que desde hace años se vienen usando en Japón y solo ahora comienzan a difundirse en los Estados Unidos. Los códigos QR, que funcionan en principio de manera similar a los códigos de barras con la información del precio de los productos, son un cuadrado de imágenes que parecen una combinación de arte abstracto con manchas del test de Rorschach. Al ser escaneadas, estas barras le transmiten al lector la información que tienen almacenada.

Creados en la década de los 90 por una compañía japonesa con fines industriales, encontraron muy pronto utilidad en publicaciones sobre arte y ajedrez. Con la aparición de las aplicaciones para teléfonos inteligentes, que les permiten escanear estos códigos, su presencia se hace más común en revistas, envases y cajas de productos en los supermercados, e incluso en anuncios de bienes raíces. Basta pasar el escáner de tu celular por encima del código, y en un instante te encontrarás en una página de Internet con toda la información que necesites, evitando el trabajo de escribir la dirección.

Pronto se convertirá en algo obligatorio para los negocios incluir en sus promociones o presentaciones un código QR que facilite el acceso a su sitio en Internet. Pero lo que tal vez sea más emocionante para nuestra vida social, es la posibilidad de crear nuestro propio QR, que podría dirigir al “destinatario” a tu página de facebook, tu blog o a un álbum de fotos de Picasa. ¿Qué tal flirtear con un atractivo chico enseñándole tu QR en el reverso del teléfono, como lo hacían nuestras tatarabuelas con sus abanicos?

Foto: iStockphoto

 
 
 
 
 
 
 

Artículos relacionados

 
 
 
 

Comentarios